LA DEUDA QUE EL ESTADO SALVADOREÑO TIENE CON LA INFANCIA 

En 2018 el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia (CONNA) reportó 2,461 víctimas de delitos contra la integridad sexual; el 91.51% fueron niñas y adolescentes mujeres y el 4.59% niños y adolescentes hombres.

El Salvador a través de herramientas como la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) que fue ratificada hace 25 años con la aprobación y puesta en marcha de la Ley de Protección Integral para la Niñez y Adolescencia (LEPINA), ha buscado garantizar la defensa de las niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, a la fecha se continúa vulnerando sus derechos, y la poca garantía a mecanismos de protección.

Ejemplo de ello es el caso de Mónica, una joven salvadoreña que actualmente reside en China. Quién compartió en sus redes sociales la experiencia de acoso y violencia sexual que vivió cuando tenía tan solo diez años de edad dentro de la “Orquesta Esperanza Azteca”, institución que según su testimonio le dio la espalda y justifico a su agresor. 

En su testimonio Mónica explicó que desde en el año 2008 recibía clases de flauta transversal en una academia de música ubicada sobre la Alameda Roosevelt, no fue hasta el año 2010 cuando comenzó a ser acosada sexualmente por su profesor, quien con frecuencia se acercaba a ella para hacerle “cumplidos” sobre su cuerpo. EL hostigamiento verbal continuó hasta que un día, al no haber más estudiantes, se quedó a solas con su victimario, quien de inmediato comenzó a tocarla. “Me jalo la camisa para verme. En ese momento me quedé congelada, no supe qué hacer”, escribió Mónica.

Las agresiones que esta joven vivió son delitos tipificados en el Código Penal salvadoreño. Según datos de la Policía Nacional Civil (PNC), la mayor parte de las denuncias recibidas en 2019 y el primer mes del 2020 respecto a los delitos contra la libertad sexual involucran a menores de edad. De las cuales 1,168 son por el delito de “estupro”, 1,785 por “violación en menor o incapaz” y 693 denuncias por “agresión sexual en menor e incapaz”.  Los municipios con mayor cantidad de denuncias por estos delitos son, San Salvador con 230, seguido por San Miguel con 209 y Santa Ana con 223.

Un día a las cinco de la tarde, hora en que terminaban las clases, Mónica junto con otros niños se quedó sola y sin supervisión; debido a que la institución está dividida en dos casas los menores de edad tuvieron que caminar sin compañía al otro edificio. Fue en ese momento donde su profesor insistió que ingresara a su vehículo, donde posteriormente abusó sexualmente de ella.

El temor, la vergüenza y la manipulación de su agresor fueron factores que impidieron a Mónica denunciar a su victimario. Fue hasta el año 2015 cuando pudo hablar de lo sucedido con su familia. Sin embargo, al buscar una respuesta de la orquesta y buscar apoyo en el CONNA, no recibieron la respuesta ni el apoyo que esperaban. Como en este caso muchos menores de edad en El Salvador no tienen acceso a protección integral, pues las instituciones y el propio sistema protege a los agresores. “Nadie hizo nada por mí. Aún cuando en ese momento él seguía abusando de mí. Los directores de la orquesta me interrogaron varias veces para ver si no era una mentira lo que yo decía”, comentó Mónica.

“En la entrevista con el CONNA me preguntaron: ¿el día del coito que traías puesto, falda o pantalón? Ante esta pregunta yo me impacte y pregunte la razón de ésta, a lo que me respondieron: si traías falda entonces si fue un abuso, pero si usabas un pantalón entonces no es un abuso porque tú te lo tuviste que desabrocharlo” relató Mónica.

Además de enfrentar un caso de agresión sexual las mujeres siguen enfrentando la revictimización por parte de la instituciones y las personas que atienden a la víctima, a causa de esto deciden guardar silencio por este tipo de trato que reciben, en otros casos no continúan el proceso, no logrando evitar que otra niña sea la siguiente víctima de su agresor. A condiciones similares se enfrentan miles de niños, niñas y adolescentes que son víctimas de la normalización de la violencia que se impregna dentro de la sociedad, las instituciones y del mismo Estado. Muestra de ello, son las cifras que de acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), desde enero a mayo del año 2020 han sido agredidas sexualmente 731 mujeres, de las cuales más de la mitad 88% son niñas y el 12% niños.  Así mismo, Háblame de Respeto ha evidenciado que la cantidad de embarazos en adolescentes no se reduce de 9 mil al año, siendo las niñas de entre 12 a 17 años de edad las que mayor cantidad de embarazos reportan. 

Además de los abusos contra su integridad sexual, los menores de edad siguen siendo víctimas de atropellos a todos sus derechos. Desde el año 2012 al 2018 el CONNA ha recibido más de 98 mil denuncias de presuntas amenazas o vulneraciones a los derechos humanos de la niñez. 

La trata de menores de edad, el trabajo infantil y la migración son otros de los principales fenómenos a los que se enfrenta la infancia salvadoreña. Ejemplo de ello son las 2,911 niñas y 3,699 niños que durante el año 2019 fueron retornadas de Estados Unidos al país después de migrar. Recurrentemente estos menores de edad migran solos acompañados de “coyotes” en un camino donde son expuestos a peligros como el secuestro, trata infantil, agresiones sexuales o al trabajo forzado. Además, dentro del país se continúan reportando el comercio de infantes; en 2018 el CONNA tuvo conocimiento de 13 casos que se relacionan a niñas, niños y adolescentes víctimas de trata de personas.

Ante la constante de las violaciones a los derechos de los niños y niñas en El Salvador, queda demostrado que el gobierno y las instituciones no han implementado los recursos necesarios que busquen una protección integral de este sector de la población. No se han desarrollado programas sobre la educación de género en las escuelas que ayude a recuperar a las generaciones venideras para empezar un cambio social. En este día de la niña y niño exigimos protección para la niñez salvadoreña que está siendo fuertemente vulnerada.

Riesgo Cruzado